La
vegetación la componen comunidades hidrófilas, montes de espinillos y
algarrobos y pradera estival de tapiz denso.
Las
praderas presentan una gran variación regional relacionada con los distintos
tipos de suelo y el manejo a que han sido sometidas. Del Puerto (1969) señala
que en las praderas que se desarrollan sobre areniscas de Tacuarembó y Rivera
predominan las andropogóneas como el Canutillo.
Entre
las formaciones herbáceas uliginosas se distinguen praderas, pajonales caraguatales.
Los
pajonales son asociación es de gramíneas perennes a veces de alto porte, entre
las que se destacan, la
Paja Brava , la Paja
Penacho la paja estrelladota y otras veces de porte medio
destacándose la paja mansa.
Desde
la costa hacia el continente, las primeras especies que se encuentran son:
Pasto Dibujante, Redondita de Agua y un Senecio de flores amarillas. A medida
que nos alejamos de la costa, y sobre todo en las depresiones del terreno,
donde se acumula agua, se encuentra: Junco de Copo y Campanilla Rosada.
Constituye
un entorno entre el bosque ribereño y la pradera y se lo encuentra asociado a
los principales bosques ribereños del país (litoral de los Ríos Uruguay, Negro,
Cuareim, Cebollatí y Yaguarón). Diferentes especies lo caracterizan dependiendo
de la zona del país, entre las que destacamos Espinillo. Palo de Fierro, tala y
blanquillos.
En
el bosque ribereño que se desarrolla en el Bañado de Farrapos, es posible encontrar
Sarandí Blanco, Sarandí Negro, Vivaró, Curupí, Mataojo, Palo Cruz, Cumbretum,
Palo amarillo, Sauce, Tembetarí, Ingá, Pitanga y Guayabo Blanco. Se destaca que
la presencia de una leguminosa que se comporta como invasora en áreas donde ha
sido talado el bosque, dominando el estrato arbóreo, en el entorno próximo al
centro poblado.

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